Huelga de las educadoras de educación infantil


Las “guarderías” no existen; son escuelas infantiles. Y quienes trabajan en ellas ya no están dispuestas a que se les siga tratando como meros cuidadores. Este paro indefinido que mantiene preocupado al sector como consecuencia de las promesas incumplidas, aulas masificadas y sueldos que no hacen justicia a la responsabilidad que asume, cada profesional educando a los más pequeños. Esta huelga plantea una pregunta: ¿Cuánto nos importa realmente la educación de los más pequeños?




Las educadoras de educación infantil (ciclo 0-3 años) sostienen que el modelo actual ha colapsado debido a que las exigencias administrativas y pedagógicas se han multiplicado, mientras que sus derechos siguen congelados, obligándolas a enfrentarse a la aglomeración por las elevadas ratios, la falta de más de una educadora por aula, la subida de salario. Hacer ver a que no son un servicio asistencial de conciliación, sino que son profesionales sin recursos, ni tiempo que se sostienen por un sistema limite.

El problema de las ratios, las trabajadoras clasifican estas cifras como inaceptables y denuncian un escenario de aglomeración. Sostienen que es imposible garantizar la seguridad y el bienestar de 20 niños de dos años que están aprendiendo a caminar, que dependen del adulto para comer o ir al baño, y que demandan una atención constante.

La exigencia de dos profesionales por aula a tiempo completo por clase, ya que, con la estructura actual, si una educadora tiene que cambiar un pañal, consolar a un niño que llora o atender un conflicto, el resto del aula queda desentendida. La presencia de dos personas por aula permitirá crear un vínculo afectivo seguro con los menores.

Subida del salario, las educadoras denuncian la enorme responsabilidad que supone educar a menores de tres años con los salarios tan bajos. El objetivo que quieren es alcanzar un sueldo base digno de entre 1500 o 1700 euros.

El menosprecio institucional, el colegio de educación infantil del primer ciclo, no sirven para guardar niños, para que los padres puedan ir al trabajo, y recogerles cuando hayan finalizado su jornada laboral. Las educadoras sostienen que son las instituciones que las tratan como un “servicio asistencial de conciliación”, menospreciando así su labor como maestras y educadoras.

Las faltas de recursos para la inclusión y el tiempo de preparación, se enfrentan a aulas con alumnos que presentan necesidades educativas esenciales o retrasos madurativos, sin contar con el personal de apoyo suficiente, psicopedagogos integrados en la escuela. A todo esto, se le suma, que toda su jornada laboral se la dedica a la atención directa, por lo que no disponen de horas lectivas dentro de su contrato, para seguir el proceso de los alumnos, preparar materiales didácticos, reunirse con las familias o recibir formación, tareas que terminan realizando en su tiempo libre y gratis.

Esta huelga no es solo por dinero, es una rectificación a la totalidad contra un modelo que reduce la educación infantil de primer ciclo, como un sitio que los padres o tutores legales dejen al menor y se marchen a trabajar o hacer otras labores. Además, de que una persona a cargo de muchos menores, cobrando el sueldo mínimo es una negligencia institucional que precariza el cuidado de los más vulnerables. Además, de que no hay profesionales para atender las necesidades de las personas que más lo necesitan, como las personas con un retraso madurativo, haciendo lo que deberían hacer en su jornada laboral en su tiempo libre y lo hacen gratis.

AUTOR: MARCOS

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