Cuando pensamos en Educación Infantil, muchas veces imaginamos aulas llenas de juegos, dibujos, canciones y cuentos. Sin embargo, esta etapa es mucho más importante de lo que parece ya que en los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo de una persona, ya que en ellos se comienzan a formar la personalidad, la motricidad, la autonomía, las emociones y la manera de relacionarse con los demás. Desde mi punto de vista, educar a un niño no significa simplemente enseñarle números, letras o colores. También significa enseñarle a compartir, respetar, expresar lo que siente, resolver pequeños conflictos y descubrir el mundo que le rodea. Por eso, el juego debe ocupar un lugar importante en el aula, porque los niños aprenden mientras que experimentan, imaginan y se divierten. En un aula podemos encontrar niños con diferentes capacidades, intereses, culturas y ritmos de aprendizaje. Por eso, respetar la diversidad debe formar parte de la práctica diaria. No todos los niños tiene...